Algunos de sus objetivos más relevantes son el análisis de la estructura urbana, la cuantificación de los flujos de materia y energía que interrelacionan la ciudad con su entorno y permiten su continuidad, el estudio de los impactos producidos por las distintas actividades humanas sobre el ambiente y la búsqueda de criterios multifacéticos para la gestión de las ciudades.
Se conocen muchas líneas de trabajo que comprenden una gran variedad de enfoques y métodos. Distintos autores han contribuido a la significación de ecología urbana:
- Montenegro1 habla de la ecología urbana como sistemas consumidores (homologando al término de consumidor de la ecología tradicional, que consume energía producida por los productores, en general la vegetación)
- Bettini2 también se refiere a la ecología urbana ligándola a las nociones de funcionamiento, metabolismo o flujo energético
- Di Pace3 propone considerar a la ciudad como un ecosistema -retomado la definición del ecólogo Eugene Odum4 -. El concepto de ecosistema aplicado a la ciudad permite acceder a un enfoque globalizador que facilita pensar la estructura de una ciudad –y fundamentalmente a pensar su funcionamiento-, a través de procesos ecosistémicos que involucran distintos aspectos relacionados con el intercambio de materia y el flujo de energía
- García5 propone analizar a la ciudad como un sistema complejo que funciona como una totalidad organizada en la cual están involucrados el medio físico-biológico, la producción, la tecnología, la organización social y la economía.